Zapas Viajeras

Zapas Viajeras viajes y escapadas pa que te copies

Qué ver en Nantes


Esta no es la primera vez que voy a Nantes, pero nunca he estado en Nantes… Muy Zapas. En realidad, volé hace menos de un año a su aeropuerto, pero me cogí un blablacar (porque las huelgas francesas van en serio) para ir a Le Mans y Angers.

Esta segunda visita vengo 3 días completos para explorarla sin prisas, y ya te digo que ha sido como reencontrarte con alguien a quien no diste la oportunidad la primera vez… Quiero saber qué ver en Nantes para contártelo y enseñártelo de primera mano. Y para que te vengas conmigo en alguna escapada de Maris y Marianos ¡si te atreves!

La fantasía hecha ciudad

Cómo desplazarte en Nantes

Una cosita te voy a decir, solo el bus del aeropuerto al centro son 10€, por eso y por todo lo que tienes que ver, te compensa pillarte la Pass Nantes (incluye hasta cruceros). Las tienes de varios días de duración. Y si quieres que sea más concreta, mi ruta de qué ver en Nantes sería perfecta para 3 días a full.

Ya sabes, a descansar a tu casa, aquí se viene a jugar 😛 

Qué ver en Nantes

Nantes es compacta y facilísima de recorrer, y su lista de imprescindibles empieza por el Castillo de los Duques de Bretaña sin perderte la Catedral de San Pedro y San Pablo, el Jardín de las Plantas, las plazas del centro histórico y cafés donde siempre pasa algo. Y, por supuesto, el plato fuerte de Nantes: Les Machines de l’Île, ese universo artístico-tecnológico donde conviven un elefante mecánico gigante, criaturas imaginarias y talleres abiertos al público.

Y si a todo eso le sumas barrios como Trentemoult, mercados locales y paseos junto al Loira, entenderás por qué esta vez he decidido dedicarle 3 días completos… y me van a faltar horas.

Por cierto, haz un esfuerzo extra (saca tiempo de debajo de las piedras si hace falta) porque Clisson y Saint-Nazaire merecen una escapada sí o sí. Clisson es ese paréntesis inesperado con aire italiano, viñedos y un castillo medieval que parece sacado de otro país; Saint-Nazaire, en cambio, es pura fuerza atlántica, historia portuaria y memoria industrial, con submarinos visitables, barrios con carácter y una ciudad reconstruida que no se parece a ninguna otra de Francia.

Dos destinos muy distintos, pero tan cercanos a Nantes que ignorarlos sería casi imperdonable.

Les Machines de l’Île

Creo que uno de los sitios más brutales de Francia, no solo que ver en Nantes. Da igual la edad o el nivel de frikismo (yo soy joven y cero friki) pero me emocioné como una niña no solo viendo pasear el elefante, rodeándolo, mojándome cuando echaba agua por la trompa, con los barritos que suelta… Asi que decidí montarme en él y ¡flipaba!

Inspirados por Julio Verne y Leonardo Da Vinci, François Delarozière y Pierre Orefice, tuvieron una idea que el propio ayuntamiento de Nantes apoyó. Decidieron transformar las antiguas naves de los astilleros (abandonadas desde los años 80) en un espacio cultural vivo donde arte, ingeniería y espectáculo se mezclaran. 

En 2007 se inauguró oficialmente el proyecto: un universo mecánico con criaturas gigantes, talleres abiertos y máquinas que funcionan de verdad. Más que un parque temático, querían un laboratorio artístico abierto a todo el mundo. De hecho, recorrerlo es gratis, solo pagas si quieres montarte en el elefante o el carrusel.

Esas son sus piezas más famosas: el Le Grand Éléphant (un elefante mecánico de varios metros que pasea por la isla), el Carrousel des Mondes Marins (un carrusel-manège con criaturas marinas mecánicas), y la Galerie des Machines donde hay “bestias mecánicas” que funcionan realmente y te explican su funcionamiento.

Zapatip: cuidado también con el clima: el paseo en “Grand Elefánt” o visitas “mecánicas” pueden cancelarse por lluvia o mantenimiento. Mejor revisar en la web oficial. También  hay visitas “nocturnas” especiales algunos días donde abren hasta 22:00.

Château des Ducs de Bretagne

El Château des Ducs de Bretagne, es la joya histórica en pleno corazón que ver en Nantes. Fue la residencia de los “duques de Bretaña” y hoy alberga el museo de historia de la ciudad. Recorrer sus patios, murallas y jardines es gratis y si quieres entrar al interior y visitar el museo y las exposiciones, lo habitual es pagar 9 € la entrada general. Pero ya sabes, se incluye en la Pass Nantes.

Dentro te espera un recorrido histórico que repasa desde la Bretaña medieval hasta la Nantes moderna, con más de 850 objetos históricos y una escenografía moderna que mezcla historia, multimedia y arquitectura. Pero es que nada más que el complejo, ya merece el pateo.

Zapatip: muchos días hay acceso gratuito o tarifas reducidas (menores de 18 años, desempleados, etc.), así que mira bien antes de ir en la web oficial. 

Passage Pommeraye

Bienvenidas a la mini Galleria Vittorio Emanuel versión Nantes. El Passage Pommeraye es el pasillo elegante donde Nantes presume de mármol, escaleras de diva y lucecitas de película. 

Aquí el salseo va fino: los locales se miran de reojo para ver quién lleva las zapas más limpias, los turistas hacen sesiones de fotos como si les pagaran y las boutiques juegan a quién tiene el escaparate más aesthetic

Place du Bouffay

La plaza du Bouffay es una de las más moviditas que ver en Nantes. En ella destaca el Éloge du pas de côté, de Philippe Ramette. Es esa escultura en bronce que representa a un hombre elegante (el propio artista) suspendido con un pie firme en el pedestal y el otro escapando al vacío. 

Y por el barrio del mismo nombre, encontrarás las timber-frame houses. Como pequeñas cápsulas del tiempo que se colaron entre cafeterías modernas y tiendas actuales, con esas fachadas irregulares, vigas oscuras cruzadas con un aire deliciosamente torcido.

Place Ferdinand Soil murals

Uno de esos rincones curiosos que ver Nantes son estos frescos que parecen una miniescena de teatro más que una plaza. La culpable es una gran pintura del vignoble nantais que sirve de telón de fondo urbano. 

Esta plaza es un lugar que no busca llamar la atención, pero a su vez un pequeño juego entre arquitectura, pintura y naturaleza, que convierte una esquina discreta de la ciudad en un instante casi poético. 

Jardines

El Jardin Extraordinaire y el Jardin des Plantes muestran dos formas muy distintas de entender el verde urbano. El primero es pura transformación: una antigua cantera industrial reconvertida en un jardín casi salvaje, con vegetación exuberante, lagunas, acantilados y una cascada de 25 metros que parece sacada de otro continente. Miradores elevados, vistas al Loira y un aire medio tropical lo convierten en uno de los espacios más espectaculares de la ciudad. Eso sí, su encanto depende bastante del tiempo: con sol es una pasada; con lluvia o gris plomizo pierde magia. Es gratuito, abre todos los días y, como detalle curioso, también es punto habitual para escaladores y amantes de deportes verticales.

El Jardin des Plantes, en cambio, juega en otra liga: más clásico, más céntrico y con un punto de fantasía inesperado. Muy Nantes. Justo frente a la estación, este jardín gratuito y abierto todo el año mezcla invernaderos históricos, flores imposiblemente perfectas, estanques con patos y pequeñas granjas con cabras y gallinas. Las esculturas vegetales de Claude Ponti, esas criaturas verdes gigantes y ligeramente surrealistas, le dan un toque de humor que lo aleja del jardín botánico convencional.

Place Royale

La Place Royale dicen que es el gran escenario que ver en Nantes, sobre todo por su fuente monumental en el centro y sus fachadas blancas impecables. Pero… yo la pillé en pleno diciembre y no te sé decir muy bien, porque sobre todo la fuente (una alegoría de la ciudad rodeada de figuras que representan los ríos), me daba más miedito que otra cosa.

Fue diseñada por el arquitecto Jean-Baptiste Ceineray e inaugurada en 1790. Aunque la plaza fue parcialmente destruida durante los bombardeos de 1943, fue reconstruida con fidelidad, manteniendo su estilo neoclásico y su papel como punto de encuentro esencial. Es muy… peculiar.

Mémorial de l’Abolition de l’Esclavage

El Mémorial de l’Abolition de l’Esclavage es uno de los lugares más bufff que ver en Nantes. Está ahí para recordarte que la ciudad, tan moderna y creativa hoy, también tiene un pasado duro. El recorrido subterráneo, junto al Loira, con paneles iluminados y los nombres de los barcos negreros, crea un silencio raro. Es chocante, la gente baja hablando normal y, sin darse cuenta, termina caminando lento, en voz baja. Mientras, arriba, en el paseo, los textos grabados en diferentes idiomas dejan a más de uno haciéndose el que “lee despacio” mientras procesa el golpe.


Jules Verne Museum

Yo tampoco lo sabía, Mari, pero Jules Verne es de aquí, por eso su museo es algo que ver en Nantes. El museo fue fundado en 1978 y funciona como un homenaje directo: manuscritos originales, primeras ediciones, ilustraciones, objetos personales y documentos que muestran cómo un chico de Nantes terminó convirtiéndose en uno de los padres de la ciencia ficción. 

En realidad, este museo te hace entender por qué tantos rincones de Nantes siguen respirando ese aire de aventura, inventos y mundos imposibles.

Trentemoult

No solo es de los barrios que ver en Nantes, es que además el barquito te lo cubre la Pass Nantes. Un barrio a orillas del Loira que parece escapado de una película francesa. Antiguo barrio de pescadores, hoy es un laberinto de casitas de colores, callejones estrechos, jardines improvisados y fachadas con historia. 

Se llega desde el centro de Nantes en pocos minutos, pero el cambio de ritmo es tan brusco que parece otro mundo. En realidad todo va más lento, cada rincón tiene encanto fotogénico y el aire huele a río, bosque y creatividad.

Supongo que por ello los artistas decidieron mudarse aquí, yo estuve un par de horas paseando y me entraron ganas de quedarme…

Iglesias

Si tuviera que quedarme solo con dos iglesias en Nantes, serían sin dudarlo Saint-Nicolas y Sainte-Croix. Saint-Nicolas, con su imponente silueta neogótica en pleno centro, no pasa desapercibida. Yo iba caminando plácidamente, la vi sin querer y fue como si me llamase desde fuera. Por dentro sorprende por su amplitud y su luz, y por la vidrieras que son de las más bonitas de Nantes.

Sainte-Croix, en cambio, juega la carta opuesta: más discreta, más íntima y con un encanto silencioso que se descubre al cruzar el umbral. Su historia se mezcla con la del barrio, y hoy el conjunto del Passage Sainte-Croix la rodea de un ambiente cultural y creativo que la hace especial. Aquí todo invita a bajar el tono, a sentarse un momento y observar. Y eso fue lo que hice.

Tour Bretagne

La Tour Bretagne y las Rainbow Steps están en la misma avenida aunque no pueden ser más opuestos. Por un lado, el rascacielos setentero más polémico: grande, gris y discutido, pero durante años imprescindible gracias al mítico bar-mirador Le Nid, desde donde se obtenían vistas 360º memorables. Hoy, sin embargo, la torre está en plena transformación: cerrada al público, envuelta en obras y con un futuro aún por definir, como poco hasta 2029.

A pocos pasos de ese gigante de hormigón, las Rainbow Steps funcionan como el contrapunto perfecto: color, ligereza y mensaje directo. Nacidas como una intervención artística para animar unas escaleras urbanas, se han convertido en una declaración clara de diversidad, inclusión y visibilidad LGTBQ+. No son solo un fondo bonito para fotos, sino un gesto cotidiano que dice mucho de la ciudad: hay espacio para todos.

Qué ver cerca de Nantes

Y cuando creas que ya has exprimido Nantes al máximo, haz un último esfuerzo y saca tiempo de debajo de las piedras si hace falta, porque hay dos escapadas cercanas que elevan el viaje a otro nivel: Clisson y Saint-Nazaire. La primera sorprende con su aire italiano, sus viñedos y su castillo medieval en pleno valle; la segunda impacta con su identidad portuaria, su historia industrial, el Atlántico en estado puro y una personalidad única dentro de Francia. Están tan cerca que no visitarlas sería quedarse a medias: Nantes se entiende mejor cuando te asomas también a lo que la rodea.

Qué comer en Nantes

En Nantes, comer es una extensión natural del viaje: una cocina marcada por el Loira, el Atlántico y una mezcla muy fina entre tradición y creatividad. Aquí conviven el pescado y el marisco fresquísimo con clásicos locales como el beurre blanc, las galettes y crêpes bretonas. Pero también están los quesos de la región o los dulces emblemáticos como el gâteau nantais, aromático y contundente. A eso se suma una escena gastronómica muy viva, con bistrós modernos, mercados, panaderías de culto y cafés con personalidad. Para no perderte entre tanta opción, he preparado un artículo específico con dónde comer en Nantes, desde sitios imprescindibles hasta direcciones más especiales, para que elijas según tu plan, tu presupuesto y tu hambre.

Dónde dormir en Nantes

Homeexchange

Para dormir en Nantes, volví a tirar de HomeExchange… y otra vez salió bien. Después de regresar de un súper apartamento en Nueva York pensaba que era imposible superarlo, pero Nantes volvió a demostrarme que estas cosas pasan cuando menos te lo esperas. Acabé alojándome en una casa con muchísimo encanto, de esas que te hacen sentir parte del barrio desde el primer momento.

Te recuerdo cómo va esto: te inscribes en este enlace, te presentas y cuando te animes solicitas un intercambio de casas (puede ser o no simultáneo). Son casas reales de gente normal, y los dueños no te agradan por la puntuación, sino porque son así de majos. Te dejan su casa y a cambio viajan a casa de otros miembros de la comunidad y eso, Maris, no es algo que mucha gente vea normal.

Si quieres probar, te dejo aquí un enlace con descuento (a ti te dan puntos por registrarte desde ahí y a mí, también).

Dicho esto, si prefieres hotel, Nantes lo pone fácil. Hay tres zonas especialmente bien comunicadas y prácticas para alojarse: hoteles el centro histórico (Bouffay–Castillo), ideal para moverte a pie y empaparte de la ciudad; hoteles en Graslin–Commerce, elegante, céntrica y perfecta para restaurantes, tiendas y transporte público; y la zona de la estación (Gare Nord), muy cómoda si llegas en tren y bien conectada con tranvía y autobús. Sea cual sea tu opción, Nantes es una ciudad agradecida para dormir bien… y despertarte con ganas de salir a explorar.

Si tienes alguna duda o quieres que te personalice el viaje ¡contáctame para lo que necesites!

Sígueme en Instagram y Facebook para estar al día de todo 😉


Últimas entradas

Que ver en Saint Nazaire
Que ver en Clisson
Que ver en Le Mans
Que ver en Angers
Los mejores planes para disfrutar de Narbona.
Los mejores planes para disfrutar de Narbona.
Los mejores planes para disfrutar de Carcasona.

Qué ver en Nantes
Scroll hacia arriba
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.