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Qué ver en Hradec Králové


Cuando pensamos en la República Checa, Praga suele acaparar toda la atención (y, ojo, con razón). Sin embargo, a poco más de una hora de la capital existe una región llena de castillos, ciudades históricas, paraísos rocoso, experiencias medievales y rincones que todavía pasan desapercibidos para la mayoría de viajeros (y los propios checos).

Durante varios días recorrí la región de Hradec Králové y descubrí una cara de Chequia completamente diferente: mucho más tranquila, auténtica y perfecta para quienes ya conocen Praga y quieren más WOW y menos codazos.

En este artículo te llevo conmigo por este itinerario, con todos los lugares que no me perdería y que pienso repetir en grupo de Maris.

Mapa de la ruta

  • Rocas de Prachov
  • Jičín
  • Dětenice
  • Hospital de Kuks
  • Krňovice
  • Hradec Králové

Qué ver en Hradec Králové

1. Rocas de Prachov (Prachovské skály)

A poco más de una hora de Praga se encuentra uno de los paisajes naturales más espectaculares de la República Checa: las Rocas de Prachov, situadas en la región conocida como el Paraíso Checo (Český ráj).

Si alguna vez has oído hablar del Torcal de Antequera, este rincón checo sube al siguiente nivel. El Paraíso Checo está formado por un impresionante laberinto de torres de arenisca, desfiladeros, bosques y miradores con vistas infinitas. Y sí, cada metro de este parque te sorprende porque, fuera de Chequia, todavía es bastante desconocido.

El parque cuenta con varias rutas perfectamente señalizadas, así que puedes adaptar la visita al tiempo del que dispongas. Si quieres recorrer la zona con calma, el itinerario más completo ronda los 8 kilómetros, pasando por algunos de los miradores más espectaculares del parque. Por cierto, nivel fácil, lo «más complicado» son las escaleras.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue el sistema de señalización. No solo aquí, sino en toda la región de Hradec Králové, encontrarás senderos marcados con diferentes colores que indican los distintos recorridos. Es una red de caminos muy utilizada por los checos para hacer senderismo y resulta muy fácil orientarse.

Información práctica

🕘 Horario habitual: de 9:00 a 18:00 horas (puede variar según la temporada).

📍 Ubicación: Paraíso Checo (Český ráj), a poco más de una hora de Praga.

🥾 Ruta más completa: aproximadamente 8 km.

🎟️ Acceso de pago.

Jičín, la ciudad de los cuentos

Con apenas 16.000 habitantes, Jičín es una de las puertas de entrada al Paraíso Checo y una parada imprescindible en esta ruta. El mejor sitio para empezar (y aparcar) es su enorme plaza barroca, de casi 10.000 m², corazón de la ciudad. Los viernes y sábados acoge un mercado donde puedes encontrar desde productos locales hasta ropa y artesanía.

Pero si por algo es conocida Jičín en toda la República Checa es por ser la ciudad de los cuentos. Está muy ligada al personaje infantil Rumcajs y cada mes de septiembre celebra uno de los festivales de cuentos de hadas más importantes del país, convirtiéndose en un destino muy popular para las familias checas.

Uno de los lugares más icónicos es la fuente con la Puerta Valdice al fondo. Esta torre, de 52 metros de altura y 156 escalones, ofrece unas magníficas vistas del centro histórico y del paisaje que rodea la ciudad.

Aunque el antiguo castillo se encuentra actualmente en proceso de restauración, merece la pena perderte un par de horas por el casco histórico y hacer una parada en alguna de sus cafeterías o restaurantes, o bichear en sus tiendas locales.

Información útil para visitar Jičín

📍 Distancia desde Praga: aproximadamente 90 km (1 hora y 20 minutos en coche).

📍 Distancia desde las Rocas de Prachov: apenas 8 km, unos 10-15 minutos en coche, por lo que ambas visitas se combinan perfectamente en un mismo día.

🚗 ¿Coche o transporte público?

Aunque es posible llegar a Jičín en tren o autobús desde Praga, si tu idea es recorrer el Paraíso Checo y visitar lugares como las Rocas de Prachov, Dětenice o el Hospital de Kuks, mi recomendación es alquilar un coche. Tendrás mucha más libertad para organizar la ruta y aprovechar el tiempo.

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3. Un hotel medieval encantado junto al castillo de Dětenice

Si hay una parada que me voló la cabeza la República Checa, esa fue Dětenice. Todavía estoy procesando todo lo que vi y sobreviví allí…

En Dětenice todo gira alrededor de un castillo barroco que fue adquirido por sus actuales propietarios hace apenas 27 años. Tras dos años de restauración, reabrió sus puertas y hoy se ha convertido en uno de los complejos turísticos más «curiosos» del país.

Pero lo realmente llamativo no es el castillo, sino todo lo que lo rodea. Puedes visitar su cervecería artesanal, donde siguen elaborando cerveza inspirándose en recetas tradicionales, dormir en un hotel completamente ambientado en la Edad Media y terminar el día cenando en una taberna medieval donde, durante unas horas, parece que has viajado varios siglos atrás.

Y cuando digo ambientado… lo digo de verdad. El complejo cuenta con más de 180 lámparas y alrededor de 600 armas y objetos históricos repartidos por sus estancias. Todo está pensado para que la experiencia sea lo más inmersiva posible.

Mi consejo es que, si pasas por aquí, no vengas solo a visitar el castillo. Quédate a dormir (fantasmas incluidos). Pasear de noche por el recinto, cenar entre caballeros, música medieval, antorchas y camareros vestidos de época hace que la experiencia sea completamente diferente. Es, sin duda, uno de esos lugares que recuerdas mucho después de terminar el viaje.

4. Hospital de Kuks

Una de las visitas más espectaculares que hacer en Hradec Králové es el Hospital de Kuks. A simple vista parece un elegante conjunto barroco del siglo XVIII, pero basta con conocer su historia para entender que no es un monumento más…

Su impulsor fue el conde František Antonín Špork, un personaje tan excéntrico como fascinante. Sentía una auténtica obsesión por la muerte y quiso reflejarla en buena parte del complejo. Durante el recorrido encontrarás un larguísimo pasillo cuyas pinturas muestran cómo la muerte alcanza por igual a reyes, nobles y personas corrientes, un recordatorio de que nadie escapa a ella.

Las curiosidades no terminan ahí. El edificio estaba dividido en dos partes: una funcionaba como hospital y la otra como monasterio. Además, Špork no era precisamente amigo de seguir las normas. Mandó construir la iglesia con una orientación diferente a la habitual e incluso hizo colocar las esculturas de él y de su esposa dentro del templo, algo muy poco común para la época.

Otro de los espacios más impresionantes es la farmacia barroca, considerada una de las mejor conservadas de Europa. Pasear por sus salas es viajar casi 300 años atrás y descubrir cómo era la medicina del siglo XVIII.

5. Krňovice

Después de varias visitas a castillos y ciudades históricas, la ruta cambia completamente de escenario para adentrarse en el Museo al Aire Libre de Krňovice, un lugar donde descubrir cómo era la vida cotidiana en los pueblos de esta región hace más de dos siglos.

A diferencia de otros museos, aquí puedes pasear entre casas tradicionales, graneros, molinos y talleres que han sido trasladados y reconstruidos piedra a piedra desde distintos puntos del noreste de Bohemia. El objetivo es conservar un patrimonio rural que, de otro modo, habría desaparecido.

Una de las experiencias más interesantes fue intentar hacer pan de centeno siguiendo métodos tradicionales. Ver cómo se enciende el horno de leña, cómo se trabaja la masa y cómo se hornea el pan permite entender mucho mejor la forma de vida de las familias que habitaron esta región durante generaciones.

Lo que más me gustó de Krňovice es que no parece un museo al uso. Todo está pensado para que el visitante pueda tocar, entrar en los edificios y conocer antiguos oficios y tradiciones. De hecho, gran parte de las instalaciones y actividades se mantienen gracias a la implicación de la familia que gestiona el recinto y que sigue ampliándolo como un proyecto muy personal.

Si viajas con niños, probablemente sea una de las visitas más entretenidas de toda la ruta, aunque también resulta muy recomendable para cualquier persona interesada en conocer la cara más auténtica y tradicional de la República Checa.

6. Hradec Králové

Y otra joya de la corona en esta ruta por Hradec Králové es su increíble ciudad. Con cerca de 100.000 habitantes, Hradec Králové es la sexta ciudad más grande de la República Checa y la capital de la región. Aunque durante siglos fue una ciudad fortificada, nunca llegó a sufrir la gran invasión para la que había sido diseñada. Cuando las murallas dejaron de tener utilidad, gran parte de ellas fueron derribadas para permitir el crecimiento de la ciudad.

Fue entonces, a principios del siglo XX, cuando comenzó su auténtica transformación. El alcalde invitó a dos de los arquitectos más importantes del país, Jan Kotěra y Josef Gočár, que convirtieron Hradec Králové en un referente del modernismo checo. Por eso hoy se la conoce como el «Salón de la República», donde conviven edificios históricos con una arquitectura sorprendentemente vanguardista. Te dolerá el cuello de tanta belleza…

Uno de los imprescindibles es subir a la Torre Blanca, construida en piedra arenisca y con casi 80 metros de altura. Desde arriba se obtiene una de las mejores panorámicas de la ciudad y de la cercana Catedral del Espíritu Santo, de estilo gótico. En su interior se encuentra la campana Agustina, una de las más grandes de la República Checa, que antiguamente necesitaba hasta seis personas para hacerla sonar.

Hradec Králové: la ciudad donde el modernismo transformó la historia

Muy cerca se encuentra la Galería de Arte Moderno, instalada en un antiguo banco de principios del siglo XX. Fíjate en las esculturas de su fachada: el hombre simboliza el comercio y las finanzas, mientras que la mujer representa la fertilidad. Si subes a la terraza también encontrarás dos gigantes que evocan la prosperidad y la riqueza que se buscaba transmitir con este edificio.

Otro lugar que me encantó fue el parque situado en la confluencia de los ríos Elba y Orlice. Allí se encuentra la Iglesia de San Nicolás, una preciosa iglesia de madera construida en 1605 en la actual Eslovaquia y trasladada pieza a pieza hasta Hradec Králové en 1935 para evitar su desaparición.

Y antes de marcharte, no dejes de fijarte en uno de los relojes más curiosos de la ciudad. Aquí las agujas funcionan al revés de lo habitual: la aguja larga marca las horas y la corta los minutos. Una pequeña curiosidad que demuestra que Hradec Králové está llena de detalles que sorprenden al visitante.

Dónde dormir en la ruta por Hradec Králové

Aunque puedes hacer esta ruta en menos días, nosotros la dividimos en varias etapas para disfrutar de cada lugar con calma. Estos fueron los alojamientos que elegimos y que recomiendo para recorrer la región.

🏨 Praga

Las primeras noches nos alojamos en el Hotel Occidental Praha 5, una opción muy cómoda para combinar las visitas al centro histórico con barrios menos turísticos como Smíchov o Náplavka. Además, está muy bien comunicado en transporte público.

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🏰 Dětenice

Si hay un alojamiento que merece la pena vivir, es este.

Dormir en el Hotel Medieval de Dětenice forma parte de la experiencia. Después de visitar el castillo barroco, la cervecería artesanal y cenar en la famosa taberna medieval, puedes quedarte a dormir en habitaciones completamente ambientadas en la Edad Media. Es, sin duda, el alojamiento más original de toda la ruta.

👉 Ver disponibilidad del Hotel Medieval de Dětenice


🏙️ Hradec Králové

La mejor base para descubrir la ciudad es alojarse en pleno centro histórico.

Nosotros cenamos en el Hotel U Královny Elišky, uno de los hoteles con más encanto de la ciudad, situado a pocos pasos de la Plaza Mayor y de los principales monumentos.

👉 Buscar alojamiento en Hradec Králové

¿Merece la pena recorrer la región de Hradec Králové?

Después de varios días recorriéndola, tengo una cosa clara: sí, y mucho.

Si viajas por primera vez a la República Checa probablemente Praga se lleve casi todo tu tiempo. Pero si ya has estado o simplemente te apetece descubrir una cara mucho más tranquila y auténtica del país, esta ruta es un auténtico acierto.

Aquí no encontrarás hordas de turistas ni tendrás que pelearte por una foto. Encontrarás ciudades de cuento, bosques que parecen sacados de una película, castillos con más historias que fantasmas, hospitales barrocos que te pondrán los pelos de punta y hasta un hotel medieval donde, todavía hoy, sigo sin tener claro si lo que escuché por la noche era parte del espectáculo… o no.

Y eso, al final, es lo que más me gusta de viajar: volver a casa con la sensación de haber descubierto un lugar del que casi nadie habla.

Si tienes alguna duda o quieres que te personalice el viaje ¡contáctame para lo que necesites!

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