La joya inexplorada de los Pirineos Medianos
Al principio Albi era solo una parada estratégica, pero una vez allí, me pregunté por qué no había oído hablar más de ella. Albi es una joya francesa apenas explorada, y yo llevo ya 3 visitas en solitario y en grupo y aún me quedan ganas de repetir.
La primera vez llegué pensando que iba a encontrar una ciudad bonita del sur de Francia y me encontré con un casco histórico de ladrillo rojo, perder la tarde.
Además, Albi tiene algo que me encanta: se puede recorrer perfectamente a pie y no necesitas ir saltando de monumento en monumento para disfrutarla. Lo bonito está muchas veces entre una visita y otra: una placita, una casa de entramado de madera, unos soportales, el Tarn al fondo o una calle por la que no tenías ninguna intención de pasar y acaba siendo tu favorita.
Y si estás preparando una ruta por el sur de Francia, yo le reservaría al menos un día completo. Puedes ver lo imprescindible en unas horas, sí, pero sería una pena ir con prisa. Albi es de las ciudades que se disfrutan tanto mirando hacia arriba como perdiéndose un poquito. Y aquí van mis imprescindibles.
La primera vez que vi la Catedral de Sainte-Cécile me quedé loca. Por fuera es enorme, rotunda y bastante intimidante: ladrillo rojo, muy poca decoración exterior y una apariencia que recuerda muchísimo más a una fortaleza que a la típica catedral francesa llena de esculturas y agujas. Con sus 113 metros de largo, 35 de ancho y un campanario de 78 metros, domina completamente el centro histórico (y parte del Tarn).
Pero espera a entrar.
Porque si por fuera es sobria y casi militar, por dentro Sainte-Cécile se viene arriba de una manera maravillosa. Tiene nada menos que 18.500 m² de frescos y decoración, eso la convierte en la catedral completamente pintada más grande de Europa. Levantas la cabeza y tienes infinitas pinturas renacentistas, colores, geometrías, trampantojos y detalles por todas partes. La bóveda, pintada entre 1509 y 1512 por artistas italianos, es simplemente para quedarse allí la boca abierta.
Y aquí viene mi ZapaTip: si vas a Albi, paga la entrada del Grand Chœur y el Tesoro. No seas rata. La nave se puede visitar gratis, pero el acceso al coro y al Tesoro cuesta actualmente 6 € y, para mí, esos seis euros están más que justificados.
El Grand Chœur es una jodida maravilla. El jubé, la decoración y la cantidad de esculturas que hay alrededor del coro son impresionantes y, después de haber visto unas cuantas catedrales por el mundo, os puedo decir que no recuerdo haber visto otro igual. El conjunto conserva más de 200 figuras de la estatuaria policromada y separa el espacio del coro del resto de la nave.
También podéis ver el Juicio Final, realizado a finales del siglo XV, que ocupa más de 200 m² y representa el Cielo, la Tierra y el Infierno. Y aquí os propongo un pequeño reto: acercaos y buscad los siete pecados capitales entre las escenas.
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Justo al lado de la catedral está el Palais de la Berbie, el antiguo palacio episcopal de Albi. Con sus enormes muros de ladrillo, torres y almenas, por fuera parece bastante más una fortaleza que un palacio. Hoy alberga el Museo Toulouse-Lautrec, dedicado al pintor nacido en Albi. El encargado de los carteles de Moulin Rouge.
Pero yo aquí me quedo con otra parte: sus jardines.
Los Jardins du Palais de la Berbie están junto al Tarn y tienen unas vistas preciosas del río, del Pont Vieux y de las casas de ladrillo de Albi. Son gratuitos y perfectos para hacer una parada después de patear el centro. Y súper ideales ara ver atardecer… De locos.
💡 Zapatip: no hace falta entrar al museo para disfrutar del Palais. Los jardines no me los saltaría, especialmente si ya lleváis unas cuantas horas de adoquines y cuestas. 😂
Y ahora os voy a hablar de uno de mis rincones favoritos de Albi, y además gratis. De nada.
La Collégiale Saint-Salvi está prácticamente pegada a la catedral y es muy fácil pasar de largo porque, claro, después de ver Sainte-Cécile parece que ya lo has visto todo. Pues no. Error de principiante. 😂
Entrad.
La colegiata es la iglesia más antigua de Albi y mezcla románico y gótico, además de combinar ladrillo y piedra de una forma muy curiosa. Pero lo que más me gustó fue descubrir que se puede visitar gratis y que además tiene un claustro precioso, con unos huertos muy apetecibles…
Además, fijaos en las paredes y en los cambios de materiales: el propio edificio te va contando sus distintas etapas de construcción.
💡 Zapatip: si vais justas de tiempo, entrad aunque solo sean diez minutos. Está al lado de la catedral, es gratis y os aseguro que no os vais a arrepentir.
La Place du Cloître Saint-Salvi rodea la colegiata y tiene unos soportales preciosos, pero mi consejo es que no lleguéis directamente desde la calle. Entrad primero en la iglesia y salid por el claustro.
Porque el cambio es bastante sorprendente: pasas del interior de la iglesia a este pequeño jardín tranquilo, con sus arcos, sus plantas medicinales y aromáticas y el ladrillo alrededor, y parece que de repente has cambiado de escenario.
A mí me gustó muchísimo ese contraste.
Y después, simplemente, dad una vuelta sin prisa. Aquí sí que podéis sacar el móvil tranquilamente, porque hay rincones fotogénicos para aburrir. 😂
💡 Zapatip: hacedlo en este orden: iglesia → claustro → plaza. Para mí, así tiene mucha más gracia.
Porque sí, Albi tiene monumentos muy concretos que hay que visitar, pero una parte importante de su encanto está simplemente en caminar.
El Vieil Alby está lleno de casas de ladrillo, entramados de madera, patios, calles estrechas y edificios que te obligan a levantar la cabeza cada dos minutos.
No hace falta seguir siempre Google Maps. De hecho, aquí recomiendo todo lo contrario: elige una calle y piérdete.
Prometo que Albi tiene bastante menos riesgo de perderte que tú de encontrar una foto bonita.
Y hablando de levantar la cabeza…
La Maison Enjalbert es una de las casas de entramado de madera más llamativas del casco histórico y merece que te detengas un momento delante de su fachada. Turismo de Albi la considera uno de los ejemplos más destacados de este tipo de arquitectura en el Vieil Alby.
Pero aquí viene el detalle Zapas: mírala bien.
Porque en la fachada hay un pequeño personaje que probablemente se te escape si vas con prisas: el famoso “petit pisseur”, una pequeña escultura situada sobre el portal.
Sí, Albi también tiene su dosis de humor medieval. 😂
El puente viejo de Albi es uno de los pocos puentes de origen medieval todavía en uso y cruzar estos 151 metros te concederá una de las vistas más hermosas del Palacio de Berbie y la Catedral de Sainte-Cécile.
Aquí merece la pena no quedarse únicamente con la foto del puente: crúzalo y mira hacia atrás.
Desde esta zona tienes una de las imágenes más bonitas del conjunto histórico, con el Tarn, el ladrillo de las casas y la silueta de la catedral.
Por cierto, la UNESCO lo clasificó como monumento histórico en 1961
Y terminamos bajando el ritmo.
Las Berges du Tarn, las orillas del río Tarn, son perfectas para dar un paseo y ver Albi desde abajo, especialmente después de haber pasado horas caminando por el centro.
Aquí cambia completamente la sensación de la ciudad.
Tienes el río, el Pont Vieux, las fachadas de ladrillo y, al fondo, el conjunto monumental.
Si tienes tiempo, no te vayas de Albi sin hacer este paseo.
Porque si algo me gusta de esta ciudad es precisamente eso: que después de enseñarte una catedral que parece una fortaleza, te permite terminar el día tranquilamente junto al río.
Sabes que siempre te animo a callejear para descubrir, pero esta plaza que ver en Midi Pyrenees más te vale te la señales en el mapa, porque está tan escondida que no vas a llegar por ti misma. Y, créeme, no te la debes perder porque es una cucada increíble y si tienes la suerte (como yo) de sentarte a solas en su banco, vas a querer parar el tiempo.
Por favor, no olvides respetar a los vecinos, aquí vive gente de gusto exquisito para decorar sus casas y fachadas. Así que disfruta, pero con respeto. Ah, y no te olvides de buscar la catedral sobre los tejados…
Si te quedan 10 minutos, acércate a la Plaza del Castillo, las vistas a la catedral son preciosas y además tienes las famosas letras XXL: ALBI.
Por el camino no te pierdas el enorme mural de la izquierda, es otro de los puntos a destacar de Albi y a los que somos negados en pintura, nos impresiona tela.
Si vais a dormir en Albi, yo elegiría el Ibis Styles Albi Centre. Y no solo por la ubicación, aunque la ubicación ayuda muchísimo: está en pleno centro, a unos 10 minutos andando de la estación de tren y con una parada de bus muy cerca.
El desayuno está incluido y, después de un día pateando Albi, se agradece empezar la mañana con algo de combustible antes de volver a ponerse las zapatillas. Además, el hotel tiene restaurante y un rooftop con vistas a la ciudad.
Pero si tengo que quedarme con una razón para recomendarlo, es el equipo humano. He trabajado con ellos y son de esos hoteles donde notas que hay personas detrás y no simplemente alguien haciendo check-in y check-out. Y para mí, cuando viajo en grupo, eso pesa muchísimo.
💡 Zapatip: si vais a hacer una escapada a Albi sin coche, esta ubicación es especialmente cómoda: podéis llegar en tren, moveros andando por el centro y utilizar el bus para alguna excursión sin tener que estar haciendo malabares con los desplazamientos.
Albi fue una de las paradas de mi ruta por Midi-Pyrénées, una zona de Francia que da para bastante más que una escapada rápida.
Si estás preparando un viaje por la región, aquí tienes mi guía completa con qué ver en Midi-Pyrénées, otras ciudades, pueblos y lugares que puedes añadir a la ruta:
👉 Qué ver en Midi-Pyrénées: ruta por el sur de Francia
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