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Los viajes de Sandra y sus zapatillas viajeras

Zanzíbar. Día 7. Kizimkazi por libre.

Kizimkazi por libre.


Zanzíbar. Día 7. Kizimkazi por libre.

Por fin comienza el primer día completo en Kizimkazi, mis planes son bucear ¡sorpresa! , ver delfines y playear en la zona del hotel. Aunque la cama me tiene inmovilizada, es grande y muy cómoda, me pongo en pie a las 8:00h. para probar el desayuno del restaurante y seguir buscando defectos, a ver si encuentro alguno.

Pero lo primero es lo primero, voy a asomarme a la piscina de la habitación con las legañas aún puestas a ver qué tiempo hace y si las vistas siguen mereciendo la pena. ¡Afirmativo! Madre, cómo me va a costar irme de aquí…

Aunque la marea está baja, y hay un hueco de arena bastante apetecible, la playa sigue estando desierta. Si en Nungwi ya parecía que estaba decente para el nivel de turismo que tiene, aquí en Kizimkazi tienes la playa enterita para ti. A ver cómo van transcurriendo los días que quedan y veo si esto es sólo un espejismo o es que esta zona de Zanzíbar es mucho más relajada que el norte.

Kizimkazi por libre: Desayuno light

El desayuno del hotel comienza a las 8h. y es bufé, pero no puedo abusar si no quiero terminar devolviendo la comida al mar y alimentando los peces de la zona. Así que cojo algo ligerito. No dejes que las fotos te confundan. En realidad todo es fruta, no hay ni rebozados, ni pan, ni crepes… Es fruta local, de aquí de la zona, normal que no la conozcas, es que no mucha gente viene por aquí.

Kizimkazi por libre: Centro de buceo

Después del desayuno, me dirijo al centro de Buceo, que en realidad está detrás del restaurante, ni siquiera hay que salir del recinto. Aunque en la zona hay al menos 3 centros de buceo, he decidido probar con este por cercanía y comodidad. De hecho, hablé con los otros dos y los precios eran similares y las opiniones buenas. Sin embargo, este es el recomendado por el hotel Sarabi Zanzíbar donde estamos y quiero darle una oportunidad aunque no sea muy conocido.

Sin embargo, cuando llego encuentro una pequeña casetilla que tiene como la barra de un bar, donde van poniendo el equipo de buceo tras preguntar las tallas. En realidad no hay más, ni cambiador, ni baños. Es cierto que teniendo nuestro hotel aquí y el restaurante pegado no necesitamos nada más, pero lo digo por si elegís venir a bucear con ellos desde otro lugar.

Así que dejo la ropa en el cuartillo, al que sólo puede acceder el personal y nos vamos a la playa a montarnos en el barquito este, o barquita, bueno, definidlo vosotros mismos. Bucearemos con Dickson, el guía, y también nos acompaña Hassan, el capitán, que tiene más guasa que un sevillano… Los destinos de hoy son solo dos: Grouper’s World (el mundo de los meros) y Coral Garden ¡vámonos!

Intermedio

Tras esta primera inmersión de 52 minutos sólo puedo decir que el fondo marino del sur tampoco tiene que envidiarle al del norte. Lo mejor es que todo está cerca desde el hotel Sarabi Zanzíbar, creo que he acertado también con la ubicación. Puesto que la mayoría de la costa que he recorrido en el mini barco está casi abandonada, el fondo marino está más tranquilo y menos explotado y eso se nota. Además, no nos hemos cruzado con nadie que venga a bucear en todo el trayecto. A ver qué tal sigue.

Por cierto, aquí el capitán ha traído mini bananas de su propio jardín para el desayuno y no pueden estar más ricas. Eso, agua y sandía, que ya bastante nos hemos llenado en el primer desayuno. Menos mal que el buceo adelgaza tela… ¡Vamos de nuevo al agua!

La costa suroeste de Zanzíbar

Tras dos inmersiones a 30 grados, puedo afirmar que ha merecido la pena viajar al sur. Por fortuna, quedan un par de días más en Kizimkazi y podré seguir opinando con más consistencia de la zona. Pero el primer contacto ha sido un gustazo y el trayecto hasta la zona de buceo es una auténtica maravilla, muchísimo mejor que los trayectos a la zona norte. Y eso que de allí vine ya bastante impresionados.

En realidad casi toda la costa oeste desde Kizimkazi hasta la punta sur de Zanzíbar está prácticamente deshabitada. Solo se ven un par de resorts cerrados y casi abandonados que, aún así, siguen conservando cierto aspecto chill out. Eso sí, todo verde, lleno de vegetación y con el agua clara, limpia y del azul característico de Zanzíbar.

Aunque a la ida a esta zona de la isla la marea estaba baja y apenas pudimos acercarnos a la costa, a la vuelta, unas 2 horas y media después, podríamos casi tocar la orilla. Pero Hassan decide acercarse mejor a la cueva y darnos un paseíto hasta donde el agua le deja llegar sin romper nada, ni el barco ni la roca. Hemos visto verdaderas maravillas en los últimos años, Zanzíbar, y principalmente el sur, se acaba de incorporar a esa lista.

Vuelta al hotel

Llego al hotel a la hora perfecta para darme una ducha tranquilamente e ir al restaurante del hotel Sarabi Zanzíbar. En realidad el restaurante está abierto hasta las 22h., por lo que da un poco igual a qué hora te apetezca comer. Pero quiero seguir cierto orden en el horario de comidas para no llegar a la cama recién cenada.

Más o menos sobre las 13h. llego a la habitación, y en apenas 35 minutos salgo arregladita para comer. A pesar de que el día comenzó con un sol tímido que apenas quemaba, parece que acaba de despertarse, y está dando una que cualquiera se pone ahora cual lagartija sobre las hamacas.

Kizimkazi por libre: Una tarde en el paraíso

Por supuesto, con este solazo pocos planes hay al aire libre, así que voy a descansar a la habitación hasta que pase la hora donde el sol pega fuerte, porque el sol de Zanzíbar quema solo con mirarte. Por norma general, en esta época (primeros de marzo) el sol se pone sobre las 18:30 h. así que a las 17:30h. me piro a dar una paseo por la playa a ver qué encuentro.

Y encuentro paz, una playa casi desierta, con algunos locales en la orilla jugando a la pelota y con 1 ó 2 turistas paseando. En esta zona de Kizimkazi, donde apenas hay un par de hoteles, los locales son mayoría absoluta. En realidad es una bonita manera de ver sus costumbres, porque no se sienten observados ni alterados con tan poco extranjero. Además, me quedo embobada con el atardecer, así que ni siquiera les molestamos en sus historias cotidianas.

Kizimkazi por libre: Habitación con vistas

Entonces caigo en la cuenta de que la mejor vista para este atardecer puede que, además de en la playa del hotel, esté en la piscina de mi propia habitación. Como sabéis el hotel Sarabi Zanzíbar que os recomiendo en Zanzíbar por libre tiene varios tipos de habitaciones, y quise darme el capricho por un par de euros más de elegir una con piscina. Ahora, incluso en la distancia, no puedo más que recomendarlo fuertemente. Es más, viendo el precio de los hoteles en Zanzíbar, este lugar con habitaciones desde 60€ con desayuno incluido, primera línea de playa, piscina y unos servicios con puntuaciones de 9/10 es lo mejor que puedes encontrar.

Y así se me fue el día, con una de las puestas de sol más espectaculares que he visto, junto a la playa, en una piscina privada, con los locales disfrutando del atardecer en la orilla… Sin duda, Sarabi Zanzíbar se ha colado de lleno en el top 3 de mis mejores habitaciones alrededor del mundo.

Kizimkazi por libre: Cena chill out

Son solo las 19:30h., pero ya es de noche y decido ir a cenar al restaurante del hotel. Mañana prometo probar otro lugar, pero es que el restaurante está solo para mí y las zonas son tan cómodas y apetecibles. En realidad, si vuelvo a mi primer día en Zanzíbar, jamás hubiéra imaginado poder disfrutar de la isla de esta manera tan espectacular por el mismo precio que me alquilaron una caja de zapatos…

Pues visto lo visto ¡mañana más y mejor!

Recuerda que tienes toda la información de cómo organizar tu viaje en Zanzíbar por libre.


⏮ Zanzíbar, Día 6. De Nungwi a Kizimkazi.

⏭ Zanzíbar, Día 8: Kizimkazi por libre.

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