Frías y Tobera
Y después de un rico desayuno en el Hotel, me pongo en marcha para hacer la ruta en Burgos, día 1: Frías y Tobera
Si sales desde la zona de Bisjueces puedes hacer la ruta en medio día, parar a comer de camino al hotel y descansar. Aunque después de hacer la visita y ver estos pueblos, te aconsejo aprovechar el día sin prisas. Sea lo que sea que elijas hacer, aquí lo llevas:
Si entras por el sudeste, puedes aprovechar la amplia carretera recta para disfrutar de una bonita postal del pueblo. Aunque no hay aparcamiento en sí mismo, hay una nave a la derecha de la carretera donde puedes parar un momento a disfrutar del paisaje. Durante unos 15 minutos que estuve no pasó ni el tato. Pero recuerda que al fin y al cabo es una carretera ¡ten cuidadín!
Un poco más adelante cuando empieza la arboleda, puedes parar a la izquierda. Aunque solo verás una iglesia medio derruida y un huerto, las vistas desde esta zona también merecen un ratito de disfrute. Además hay más hueco que en la parada anterior para dejar el el coche. Y, si te apetece y no vas coja como yo, incluso te animo a subir desde aquí. Eso sí, a pesar de que el lugar es ideal para volar en droncito, tooooooda la zona está restringida.
Lo siguiente que hago es subir hasta la falda del castillo, donde sí hay un parking de los de verdad y todo queda cerca: el castillo, un mirador, el centro del pueblo, las tiendas y barecitos… Sin duda es el mejor sitio para empezar a patearte el pueblo sin rumbo fijo.
Por una parte puedes visitar el Castillo de Frías , que abre todos los días mañana y tarde y apenas cuesta unos 2€ la entrada. Es una de las primeras fortalezas del S. X, puedes incluso subir a su Torre del homenaje y las vistas desde cualquier punto son una gozada. Eso sí, infórmate bien porque un par de días antes de llegar un rayo había caído sobre la misma torre. Si además tenemos en cuenta mi cojera mejor visitarlo solo por los alrededores…
Antes de perderte por el centro, vuelve por la Calle del Crucero hacia la entrada del pueblo. Detrás de una gran roca situada en la curva encontrarás unas escaleras de piedra que te llevan al mirador frente al castillo. No te asustes, creo que no son ni 20 escalones, pero ten cuidado al cruzar porque la curva es más bien cerrada y no se ve un pijo, menos los coches.
Una vez aquí toca desconectar el google maps. Así que entra en la calle que hay tras el castillo, con un colegio en la esquina y piérdete paseando por las callejuelas hasta el mirador de las casas colgantes y la Iglesia de San Vicente. Por suerte está vacío y solo algunos vecinos del pueblo están comprando pan o tomando café en los bares a los pies del castillo. Tengo que decir que el silencio y la paz de este lugar se agradece, pero que además los fredenses son más majos que las pesetas. Pues eso, piérdete entre edificios de piedra y disfruta.
Si continúas por la BU-504 hacia el norte, al salir del pueblo te encontrarás con el puente medieval de Frías a la derecha. Llega al final y para el coche justo en la entrada del puente. Al contrario que la zona por la que entré antes, las vistas desde aquí son más lejanas. Sin embargo, el puente y la torre le dan un encanto particular a este paisaje. Además, si te animas, hay un parquecito cruzando a la izquierda, junto al puente y el río, donde hacer un picnic con vistas.

A tan solo 2,5 kilómetros del parking de Frías, unos 5 minutos en coche, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Hoz, en Tobera. Esta capilla que parece tallada sobre la roca era muy conocida por los peregrinos del Camino de Santiago. Aunque no suele estar abierta, a través de las rejas se puede ver la imagen del Santo Cristo que guarda la ermita.
Además de la bonita estampa de la ermita en la roca y el puente de piedra frente a ella verás un sendero también de piedra a tu izquierda (te lo enseño en el video). El sendero rodea la montaña y baja hasta el pueblo entre cascadas y con varios miradores para descansar, aunque apenas es de unos kilómetros. SI tienes tiempo y nos vas coja, no dudes en pasearlo y hacerte con un buen repelente de mosquitos al atardecer.

Y después de estas paraditas con encanto, pongo rumbos al hotel y busco dónde comer en Burgos de camino a Bisjueces. La verdad es que no es fácil en este trayecto encontrar un restaurante o bar para comer. De hecho, hasta llegar a Trespaderne no vi nada. Una vez allí elegí comer en el Hostal restaurante José Luis. Por cierto, que sepas que te dejamos todas las recomendaciones y críticas en dónde comer en Burgos .
Y con esto y dos bizcochos de postre sigue conduciendo hasta el hotel para reposar/trabajar. Normalmente no soy tan triste, pero por la cojera esta escapada está siendo más tranquilita.
Cuando cae la noche decido acercarme al único bar de Bisjueces, que afortunadamente está en la esquina frente al hotel. Como ya os conté, el hotel decía que tenía restaurante pero no, y estoy tan cansada que no apetece conducir con nocturnidad.
De nuevo, una bolsa de patatas es mi cena, pero lo entretenida que estaba con las conversaciones de los vecinos de Bisjueces sí que no tiene precio. Por cierto ¡mañana más y mejor! Orbaneja me espera…
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